¿Cómo prevenir un resfriado?
Entre cambios bruscos de temperatura, reuniones con muchas personas y el aumento de virus circulando, tu organismo podría estar más vulnerable a infecciones respiratorias. Por eso, te compartimos una guía práctica para prevenir un resfriado.
El resfriado es provocado generalmente por virus respiratorios que entran al cuerpo por la nariz o la garganta. El contagio ocurre con facilidad cuando te encuentras en espacios cerrados, poco ventilados o convives con alguien que ya está enfermo.
Otros factores que aumentan el riesgo son:
- Cambios bruscos de temperatura.
- Falta de descanso.
- Bajas defensas por estrés o mala alimentación.
- Tocar superficies contaminadas y luego tocarte la cara.
El frío no crea el virus, pero sí hace que tu cuerpo sea más vulnerable de las siguientes maneras:
• El interior de la nariz se enfría
Las bajas temperaturas reducen la capacidad defensiva de las células dentro de la nariz. Estudios muestran que, con la nariz más fría, los glóbulos blancos que deben destruir los virus trabajan más lento.
• El aire frío reseca las mucosas
Cuando el aire está más seco, la mucosidad se vuelve más espesa y menos efectiva para atrapar virus. Esto facilita que los gérmenes entren directamente a la garganta.
Según el Ministerio de Salud Pública de Guatemala (MSPAS), durante la temporada fría se reportan aproximadamente 234,380 casos de infecciones respiratorias agudas.
Pequeños hábitos que favorecen el contagio (y casi nadie menciona)
· Tocarte la nariz sin darte cuenta:
En promedio, las personas se tocan la cara unas 20 veces por hora, especialmente la nariz y los ojos. Estas son zonas perfectas para que los virus ingresen al organismo.
· Compartir comidas o utensilios:
Una cucharada probada del mismo plato de una persona enferma es suficiente para transmitirte un virus respiratorio.
· Dormir poco aunque no te sientas cansado:
La falta de sueño altera la respuesta inmune, haciéndola menos efectiva. Personas que duermen menos de siete horas por noche tienen casi tres veces más probabilidades de resfriarse.
· Estrés acumulado:
El estrés no solo baja las defensas, genera inflamación interna y altera las hormonas que regulan las defensas naturales y, por lo tanto, tu cuerpo entra en un modo menos eficiente para responder ante virus comunes.
Síntomas del resfriado: cómo reconocerlo a tiempo

El resfriado puede parecer una enfermedad simple, pero tiene un patrón muy particular que puedes identificar si sabes qué observar. Cada síntoma aparece por una razón concreta y evoluciona de manera progresiva. Reconocerlo temprano te permite actuar mejor, evitar complicaciones y saber cuándo necesitas atención médica.
Aquí te explicamos qué significa cada síntoma y por qué aparece:
Congestión o moqueo: el primer aviso del cuerpo
La congestión nasal ocurre cuando los vasos sanguíneos dentro de la nariz se inflaman para intentar atrapar el virus. Por eso:
- Sientes la nariz tapada, caliente o inflamada.
- Puedes tener moqueo transparente al inicio.
- Después de dos a tres días, el moco puede volverse más espeso o amarillento (esto no significa infección bacteriana automáticamente, es parte del proceso normal de defensa).
Señal clave: si notas que respiras peor por la nariz o necesitas sonarte constantemente, probablemente estás en la primera fase del resfriado.
Cuando te suenas con demasiada fuerza, parte de la mucosidad puede empujarse hacia los senos paranasales y aumentar la presión interna. Lo ideal es sonarte suavemente, una fosa nasal a la vez.
Estornudos frecuentes
Los estornudos no aparecen por casualidad. El virus irrita los nervios dentro de la nariz, y el cuerpo intenta expulsarlo con un reflejo involuntario.
- Pueden venir varios estornudos seguidos.
- Muchas personas confunden esta fase con alergias, pero el resfriado suele acompañarse de cansancio y mucosidad más densa.
Si empiezas a estornudar sin una causa clara (polvo, perfume, etc.) puede ser un indicador temprano de resfriado.
Dolor o picazón de garganta
La picazón de garganta aparece porque el virus se instala y comienza a inflamar la zona. Esto causa:
- Irritación al tragar.
- Sensación áspera o seca en la parte posterior de la garganta.
- A veces, dolor leve que no impide comer.
A diferencia de la gripe o una infección bacteriana, en el resfriado el dolor de garganta suele ser moderado y manejable, no agudo ni incapacitante.
Tos leve a moderada: aparece a partir del tercer día
La tos puede aparecer cuando la mucosidad baja hacia la garganta o la parte alta de la vía respiratoria se irrita.
Tipos de tos que suelen aparecer con un resfriado:
- Tos seca al inicio.
- Tos con un poco de flema cuando el cuerpo empieza a limpiar las vías respiratorias.
La tos del resfriado rara vez es profunda o dolorosa en el pecho. Si lo es, podría indicar otra condición que sí requiere evaluación médica.
Malestar general y cansancio: tu cuerpo está trabajando
Este síntoma es muy característico, pero muchas personas no saben por qué pasa. La razón es simple:
- El sistema inmune está usando mucha energía para combatir el virus.
Se liberan sustancias llamadas citocinas, que causan esa sensación de flojera o falta de ánimo.
Se siente como:
- Pocas ganas de moverte.
- Fatiga aunque hayas dormido.
- Sensación de pesadez en todo el cuerpo.
Si el cansancio dura más de lo normal, podría ser señal de que el cuerpo está luchando más de lo esperado.
Fiebre baja (o ausencia de fiebre)
El resfriado puede o no causar fiebre. Cuando aparece, suele ser:
- Entre 37.5 °C y 38.3 °C.
- De corta duración (1 a 2 días).
- Más común en niños que en adultos.
La fiebre alta casi nunca corresponde al resfriado. Si la temperatura sube más de lo esperado, podría tratarse de influenza u otra infección.
¿Cómo diferenciar un resfriado de otras enfermedades respiratorias?
Aunque los síntomas se parecen, hay señales útiles para un diagnóstico inicial:

¿Qué hacer y qué evitar cuando aparece un resfriado?
¿Qué hacer?
- Descansar lo necesario.
- Mantener una buena hidratación.
- Consumir alimentos suaves y nutritivos.
¿Qué evitar?
- Automedicarte, especialmente con antibióticos (no funcionan contra virus).
- Ignorar síntomas que empeoran.
- Exponerte al frío extremo o hacer ejercicio intenso durante los primeros días.
¿Cómo prevenir un resfriado? Consejos que sí funcionan
1. Lávate las manos con frecuencia
Es el consejo más básico, pero también el más efectivo. Los virus pueden vivir en superficies, así que un buen lavado de manos evita que lleguen a tu nariz o boca.
2. Abrígate de forma adecuada
No se trata de usar mil capas, sino de mantener el cuerpo caliente y protegido de los cambios de clima (más en temporada de frío).
3. Come alimentos que fortalezcan tus defensas
Frutas, vegetales frescos, proteína y suficiente agua para mantener tu organismo fuerte.
4. Duerme lo suficiente
Un sistema inmune descansado responde mejor ante cualquier virus.
Además de lo anterior, puedes integrar estas acciones:
- Ventila los espacios aunque haga frío; el aire fresco ayuda a reducir la concentración de virus.
- Evita tocarte la cara, especialmente la nariz y los ojos.
- Usa gel antibacterial cuando no puedas lavarte las manos.
- Mantén una buena higiene respiratoria, cubriendo tu boca al toser o estornudar.

Cuidados para no resfriarte durante el fin de año
En diciembre solemos pasar más tiempo en reuniones, centros comerciales o eventos, lo que aumenta la exposición. Por eso nuestros especialistas recomiendan:
- Llevar siempre un abrigo ligero.
- Hidratarse incluso si hace frío.
- No compartir vasos, cubiertos ni bebidas.
- Disminuir la exposición al polvo o humo si se irrita la garganta
¿Cuándo buscar atención médica?
Debes considerar una consulta profesional si:
- La fiebre sube o dura más de 48 horas.
- La tos se vuelve profunda o dolorosa.
- Tienes dificultad para respirar.
- Los síntomas duran más de 7 a10 días sin mejoría.
Acudir con uno de nuestros médicos ayuda a descartar otras enfermedades e iniciar un tratamiento oportuno.
En Zona Médica contamos con médicos generales, especialistas en áreas respiratorias y pulmonares, que pueden evaluarte, brindarte orientación precisa y ayudarte a prevenir complicaciones.
Consulta nuestro directorio y encuentra al profesional indicado para cuidar tu salud y la de tu familia.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE CÓMO PREVENIR UN RESFRIADO
¿Qué factores aumentan el riesgo de contagio del resfriado?
El contagio ocurre con facilidad cuando te encuentras en espacios cerrados, poco ventilados o convives con alguien que ya está enfermo.
Otros factores que aumentan el riesgo son:
- Cambios bruscos de temperatura.
- Falta de descanso.
- Bajas defensas por estrés o mala alimentación.
- Tocar superficies contaminadas y luego tocarte la cara.
¿Qué hábitos favorecen el contagio del resfriado?
· Tocarte la nariz sin darte cuenta:
En promedio, las personas se tocan la cara unas 20 veces por hora, especialmente la nariz y los ojos. Estas son zonas perfectas para que los virus ingresen al organismo.
· Compartir comidas o utensilios:
Una cucharada probada del mismo plato de una persona enferma es suficiente para transmitirte un virus respiratorio.
· Dormir poco aunque no te sientas cansado:
La falta de sueño altera la respuesta inmune, haciéndola menos efectiva. Personas que duermen menos de siete horas por noche tienen casi tres veces más probabilidades de resfriarse.
· Estrés acumulado:
El estrés no solo baja las defensas, genera inflamación interna y altera las hormonas que regulan las defensas naturales y, por lo tanto, tu cuerpo entra en un modo menos eficiente para responder ante virus comunes.
¿Qué debo evitar cuando tengo resfriado?
- Automedicarte, especialmente con antibióticos (no funcionan contra virus).
- Ignorar síntomas que empeoran.
- Exponerte al frío extremo o hacer ejercicio intenso durante los primeros días.
¿Qué otras acciones puedo hacer para prevenir un resfriado?
Además de lo anterior, puedes integrar estas acciones:
- Ventila los espacios aunque haga frío; el aire fresco ayuda a reducir la concentración de virus.
- Evita tocarte la cara, especialmente la nariz y los ojos.
- Usa gel antibacterial cuando no puedas lavarte las manos.
- Mantén una buena higiene respiratoria, cubriendo tu boca al toser o estornudar.
¿Cuándo necesito atención médica para un resfriado?
Debes considerar una consulta profesional si:
- La fiebre sube o dura más de 48 horas.
- La tos se vuelve profunda o dolorosa.
- Tienes dificultad para respirar.
- Los síntomas duran más de 7 a10 días sin mejoría.
Consejos para prevenir enfermedades en niños
Cuando se trata de la salud de tus hijos lo mejor siempre será la prevención. Hay hábitos que puedes aplicar desde casa para reducir el riesgo de que puedan contraer enfermedades comunes.
Algunos consejos para reforzar las defensas de tus pequeños son:
Refuerza la alimentación

El sistema inmune de tu hijo depende mucho de su alimentación. Una buena nutrición es clave para fortalecer sus defensas en las diferentes etapas de crecimiento.
De 0 a 2 años:
- Lactancia materna aporta anticuerpos naturales para prevenir enfermedades en niños.
- Cuando empiece la alimentación complementaria, incluye en su dieta purés de frutas y verduras variando los colores, para que se acostumbre a los sabores naturales.
De 3 a 6 años:
- Incluye frutas y verduras en cada comida. Puedes convertirlas en formas divertidas (caritas en el plato, brochetas de frutas, “árboles” de brócoli).
- Elige cereales integrales como avena, arroz o pan integral en vez de los refinados.
- No olvides las proteínas: pollo, pescado, huevo, legumbres y lácteos, que ayudan a su desarrollo muscular y cerebral.
De 7 años en adelante:
- Fomenta que aprendan a elegir opciones saludables cuando estén fuera de casa.
- Reemplaza los refrescos y jugos procesados por agua natural o licuados de frutas.
- Incluye frutos secos y semillas (si no sufre de alergias), que son fuente de energía y grasas saludables.
Tip: Para que comer sano no sea aburrido para tu pequeño, haz que su plato sea un arcoíris de colores o conviértelo en un juego presentando los alimentos como “superpoderes” que le aportan energía. Anímalo a cocinar contigo para despertar su curiosidad. Recuerda también evitar los excesos de azúcar y alimentos ultraprocesados, porque la verdadera fuerza para jugar, aprender y crecer viene de los alimentos frescos y naturales.
Con estos hábitos, estarás fortaleciendo el sistema inmune de tus niños de acuerdo con su etapa de crecimiento y enseñándoles que alimentarse bien, no solo es saludable, ¡también puede ser divertido!
Promueve el lavado de manos

Lavarse las manos es un hábito básico, pero súper efectivo para prevenir enfermedades en los niños, ya que evita la transmisión de virus y bacterias que pueden causar desde resfriados hasta problemas estomacales. Enséñales a hacerlo antes de comer, después de ir al baño, al llegar de la calle, después de jugar con mascotas y al toser o estornudar para prevenir enfermedades en niños.
Estas son algunas de las afecciones que pueden contraer tus hijos si no practican correctamente el lavado de manos:
- Gastroenteritis: infección estomacal que causa diarrea, vómitos y dolor abdominal.
- Hepatitis A: se transmite por alimentos o agua contaminada, muchas veces por manos sucias.
- Resfriado común: virus que se pasa fácilmente al tocarse nariz, boca u ojos después de tener contacto con superficies contaminadas.
- Influenza (gripe): el virus puede transmitirse al dar la mano o compartir objetos.
- Infecciones respiratorias: como bronquitis o faringitis, al llevarse bacterias a la boca.
- Conjuntivitis: se produce al tocarse los ojos con las manos contaminadas.
- Parasitosis intestina: lombrices o amebas que entran al organismo por contacto con alimentos manipulados sin higiene.
Tip: Para que los niños no lo vean como una obligación, conviértelo en algo divertido: canta una canción de 20 segundos mientras se enjabonan, usa jabones de colores o con aromas agradables y coloca un banquito cerca del lavamanos para que puedan hacerlo solos. También puedes usar un póster con ilustraciones de los pasos (mojar, enjabonarse, frotar entre dedos y uñas, enjuagar y secar) para que lo aprendan de manera visual.
Y no olvides el secado: elige toallas limpias o papel desechable, ya que las manos húmedas atrapan más gérmenes.
Mantén sus vacunas al día

¡Las vacunas son los verdaderos escudos de tus pequeños! Desde que nacen, cada dosis les ayuda a prevenir enfermedades que pueden ser graves o dejar secuelas. Durante los primeros meses, tu bebé necesita las siguientes vacunas:
- Hepatitis B, Pentavalente: cubre difteria, tétanos, tos ferina, poliomielitis y Haemophilus influenzae tipo B.
- Rotavirus y Neumococo: ayudan a evitar diarreas severas y neumonías.
- Triple Viral (SRP): al cumplir su primer año, es necesario aplicarla contra sarampión, rubéola, paperas y varicela. Más adelante, entre los 4 y 6 años, los refuerzos son clave para mantener su protección activa, y en la etapa escolar y adolescencia.
- DTP (refuerzo de tétanos y difteria) y la del VPH: previene infecciones futuras.
Llevar su carné de vacunación al día, no solo ayuda a prevenir enfermedades en niños, ¡también les enseña la importancia de cuidar su salud!
Recuerda: vacunar a tus hijos es un acto de amor y también una forma de proteger a los demás.
Cuida su descanso

Dormir bien es tan importante como comer sano o hacer ejercicio. Cuando tu hijo duerme las horas adecuadas, su cuerpo se recupera, su cerebro asimila lo que aprendió durante el día y su sistema inmune se fortalece. Además, un buen descanso mejora su concentración, su estado de ánimo y su rendimiento escolar. Los niños necesitan distintas horas de sueño según su edad:
- Bebés (de 0 a 1 año) deben dormir entre 14 y 16 horas.
- Niños pequeños (1 a 3 años) alrededor de 12 a 14 horas.
- Preescolares (3 a 5 años) entre 10 y 13 horas.
- Escolares (6 a 12 años) unas 9 a 12 horas.
Para ayudarles a descansar mejor, crea una rutina relajante antes de dormir: evita pantallas al menos 30 minutos antes de acostarse, baja las luces, pon música suave o lean juntos un cuento. Mantén horarios fijos para dormir y despertar, incluso los fines de semana. Asegúrate de que su habitación sea cómoda, silenciosa y con buena ventilación. Evita los alimentos muy pesados o azucarados antes de dormir, ya que pueden alterar el sueño.
¿Sabías que los niños que duermen bien aprenden hasta un 40% más rápido? Según estudios de la Academia Americana de Pediatría, un descanso adecuado mejora la memoria, la atención y el rendimiento escolar. Además, investigaciones del National Sleep Foundation indican que los niños que duermen las horas recomendadas tienen hasta un 50% menos de probabilidades de enfermarse durante el año escolar, gracias a un sistema inmune más fuerte.
Dormir bien no solo contribuye a despertar de buen humor, sino que también mejora la memoria, el crecimiento y las defensas naturales de los pequeños. ¡Un niño que descansa bien, vive mejor!
Fomenta la actividad física

El movimiento es clave para el crecimiento, el desarrollo y la salud emocional de tus hijos. No se trata solo de practicar un deporte, sino de mantenerlos activos todos los días. El ejercicio ayuda a fortalecer huesos y músculos, mejora la coordinación y el equilibrio, aumenta la capacidad pulmonar, libera endorfinas (las hormonas de la felicidad), que los hacen sentir más alegres y relajados.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los niños y adolescentes deberían realizar al menos 60 minutos de actividad física moderada a intensa al día para pevenir enfermedades. Pero no todo tiene que ser entrenamiento: ¡el juego también cuenta!
● De 1 a 3 años:
El ejercicio a esta edad es sinónimo de movimiento libre. Déjalos gatear, caminar, empujar juguetes, bailar o jugar con pelotas blandas. Lo importante es que se muevan y descubran su cuerpo.
- De 4 a 6 años:
A esta edad, los niños disfrutan juegos con reglas simples: carreras, saltar la cuerda, andar en triciclo, bailar o jugar al escondite. Estas actividades fortalecen su equilibrio y coordinación.
● De 7 a 12 años:
Pueden comenzar con deportes organizados como fútbol, natación, gimnasia, karate o ciclismo. También puedes motivarlos a acompañarte en caminatas o paseos al aire libre. Lo importante es que lo vean como algo divertido, no como una obligación.
Tips para motivarlos
- Da el ejemplo: si tú te mueves, ellos también querrán hacerlo.
- Hazlo parte de la rutina: caminar juntos al parque o subir escaleras, en lugar de usar el elevador, aporta movimiento diario.
- Evita el exceso de pantallas: establece horarios y promueve actividades al aire libre.
- Celebra el esfuerzo, no solo el resultado: felicítalos por participar, no solo por ganar.
- Combina juego y movimiento: carreras, coreografías, competencias de baile o mini retos físicos en casa.
Recuerda: moverse es parte natural de ser niño, cada salto, carrera o baile fortalece su cuerpo, su mente y su felicidad.
Evita la automedicación

Cuando se trata de la salud de tus hijos, nunca es buena idea medicarlos por cuenta propia. Ante cualquier síntoma, lo mejor siempre será consultar al pediatra. Automedicar puede complicar el problema, retrasar un diagnóstico importante o incluso causar efectos secundarios graves. A veces, lo que parece una simple fiebre o tos, puede estar relacionado con una infección que requiere un tratamiento específico.
Muchos medicamentos de uso común en adultos no son seguros para niños, ya que su cuerpo aún está en desarrollo y procesa las sustancias de forma diferente. Por ejemplo, los antibióticos no deben usarse sin prescripción médica; si se administran innecesariamente, pueden generar resistencia bacteriana, haciendo que las infecciones futuras sean más difíciles de tratar. Los antigripales, descongestionantes y jarabes para la tos también pueden resultar peligrosos en menores de 6 años, ya que algunos contienen cafeína o pseudoefedrina, que alteran el ritmo cardíaco o el sueño.
Asimismo, el ibuprofeno y el paracetamol deben darse únicamente en las dosis indicadas por el pediatra, puesto que un exceso puede afectar el hígado o los riñones. En ningún caso se debe administrar ácido acetilsalicílico a niños o adolescentes con fiebre, porque puede provocar una condición poco usual, pero grave llamada síndrome de Reye, que afecta el cerebro y el hígado.
Incluso los remedios naturales, tés o productos de venta libre, deben consultarse con el médico, pues algunos contienen ingredientes que pueden interactuar con otros medicamentos o causar alergias.
Tip: antes de darle cualquier medicamento a tu hijo, visita al pediatra. Muchas veces, bastará con ajustar la alimentación, hidratarlo bien o permitir que el cuerpo combata el cuadro leve con descanso y líquidos. Solo un profesional puede determinar si necesita un tratamiento médico y cuál es el más seguro para su edad y peso.

¡Cuidar la salud de tus pequeños es fundamental!
Pequeños hábitos diarios como una buena alimentación, descanso adecuado, higiene constante, vacunación al día y evitar la automedicación pueden marcar una gran diferencia en su bienestar. Cada etapa de crecimiento trae nuevos retos, pero también muchas oportunidades para enseñarles a cuidar su cuerpo y fortalecer sus defensas de forma natural.
Y recuerda, ante cualquier síntoma o duda, lo mejor siempre es acudir con un especialista. En Zona Médica contamos con pediatras y especialistas en distintas áreas de la salud para realizar los chequeos médicos más importantes y prevenir enfermedades en niños. Consulta nuestro directorio y clínicas para encontrar al profesional que tu niño necesita.
7 chequeos médicos importantes para prevenir enfermedades
Aquí te compartimos los 7 chequeos más importantes que deberías realizarte si tienes entre 30 y 60 años.
1. Chequeo de presión arterial
La presión arterial mide la fuerza con la que la sangre circula por tus arterias. Cuando está elevada (hipertensión), aumenta el riesgo de:
- Enfermedades del corazón (infartos, insuficiencia cardíaca)
- Accidente cerebrovascular (derrame)
- Daño en los riñones y los ojos.
El gran problema: la hipertensión no siempre da síntomas. Muchas personas viven con ella sin saberlo, hasta que llega una complicación. Por eso se le llama “el asesino silencioso”.
Según la American Heart Association (AHA), toda persona mayor de 18 añosdebería medirse la presión arterial al menos una vez al año. Si tienes factores de riesgo (sobrepeso, antecedentes familiares, diabetes, consumo excesivo de sal, alcohol o tabaco), deberías hacerlo con más frecuencia, incluso cada 3 a 6 meses. A partir de los 40 años, la recomendación es aún más estricta: chequearla con regularidad, porque el riesgo de hipertensión aumenta con la edad.
Algunas condiciones como el embarazo (preeclampsia o hipertensión gestacional) hacen que sea aún más importante que la mujer controle su presión regularmente. Mujeres que toman anticonceptivos hormonales también deberían estar atentas a su presión arterial.
La prevalencia de hipertensión sube notablemente a partir de los 40 años. Se recomienda medirla en cada consulta médica o al menos una vez al año, aunque te sientas bien.
2. Análisis de sangre (colesterol, glucosa y más)
Un examen de laboratorio puede mostrar lo que a simple vista no se ve. Con solo una muestra de sangre puedes detectar de forma temprana:
- Diabetes o prediabetes: revisando los niveles de glucosa y hemoglobina glicosilada (A1C).
- Colesterol y triglicéridos altos: factores de riesgo para infartos y problemas circulatorios.
- Anemia o deficiencias nutricionales: hierro, vitamina B12, ácido fólico.
- Función de hígado y riñones: pruebas hepáticas y creatinina.
- Problemas de tiroides: que afectan tu energía, peso y estado de ánimo.

¿Desde qué edad se recomiendan realizar estos chequeos?
Los adultos deben comenzar a hacerse chequeos de glucosa y colesterol a partir de los 20 años como parte de la rutina de salud. A partir de los 35 años (especialmente si tienes sobrepeso o antecedentes familiares), la recomendación es hacerlos con más frecuencia.
Te recomendamos revisar el perfil lipídico (colesterol y triglicéridos) cada cuatro años desde los 20 y con mayor frecuencia después de los 35.
3. Cuida tu peso y tu índice de masa corporal
El Índice de Masa Corporal (IMC) es una fórmula que relaciona tu peso y tu estatura. Se calcula dividiendo tu peso en kilogramos entre tu estatura en metros al cuadrado (kg/m²). El IMC no es solo un número, es una señal de cómo está tu salud y de si necesitas ajustar tu alimentación o nivel de actividad física. Medirlo con frecuencia y acompañarlo de una orientación médica o nutricional puede marcar la diferencia para tu bienestar a largo plazo.
Es una herramienta sencilla para identificar si estás en:
- Bajo peso
- Peso normal
- Sobrepeso
- Obesidad
Se recomienda chequearlouna vez al año, especialmente si hay factores de riesgo: historial familiar de obesidad, sedentarismo o malos hábitos alimenticios.
Los hombres suelen acumular más grasa en la zona abdominal, lo que eleva el riesgo de síndrome metabólico y problemas cardiovasculares, incluso con un IMC “normal”. Por ello es importante revisar también la circunferencia de cintura.
Es recomendable calcular el IMC en cada visita médica y combinarlo con exámenes de sangre para tener un panorama completo.
4. Cuida la detección temprana del cáncer

El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo, pero muchos tipos pueden detectarse a tiempo y tratarse con éxito si se hacen chequeos periódicos.
¿Desde qué edad se recomienda?
Depende del tipo de cáncer, por ejemplo:
- Cáncer de cuello uterino (mujeres): Papanicolaou y prueba de VPH desde los 21 años.
- Cáncer de mama (mujeres): Mamografía desde los 40 años cada 1 a 2 años.
- Cáncer colorrectal (hombres y mujeres): Colonoscopia o pruebas de heces desde los 45 años.
Cáncer de próstata (hombres): A partir de los 45 años hay riesgo (antecedentes familiares o ascendencia afrodescendiente), y en general desde los 50. - Cáncer de pulmón (fumadores/exfumadores): Tomografía de baja dosis entre los 50 y 80 años si tienes historial de tabaquismo.
5. Si fumas o fumaste, revisa tus pulmones
El gran problema con el cáncer de pulmón es que no da síntomas en las etapas tempranas, por lo que muchas veces se detecta cuando ya está avanzado.
La buena noticia es que existe una prueba sencilla y eficaz: la tomografía computarizada de tórax de baja dosis (LDCT). Este estudio puede encontrar lesiones pulmonares mucho antes de que se presenten síntomas, aumentando las posibilidades de un tratamiento exitoso.
Los hombres tienen mayor prevalencia de cáncer de pulmón asociado al tabaquismo.
Se recomienda hacer chequeos de los pulmones en:
- Personas entre 50 y 80 años
- Que fuman actualmente o dejaron de fumar en los últimos 15 años
- Con un historial de consumo importante (al menos 1 cajetilla al día durante 20 años o 2 cajetillas al día durante 10 años).
La revisión debe hacerse una vez al año mientras se cumplan estos criterios.
El chequeo de cáncer de pulmón con tomografía de baja dosis es un examen dirigido a personas con historial de tabaquismo. Si estás en el rango de edad y cumples los criterios, este estudio puede marcar la diferencia entre detectar un tumor a tiempo o en etapas avanzadas.
6. Mantén tus huesos fuertes
La densitometría ósea (DEXA o DXA) es una prueba que mide la densidad mineral de los huesos y ayuda a detectar osteopenia (pérdida moderada de masa ósea) y osteoporosis (pérdida severa).
No causa síntomas hasta que aparece una fractura, generalmente en la cadera, muñeca o columna.
Hacerse una densitometría a tiempo permite:
- Prevenir fracturas
- Iniciar tratamiento antes de que el daño avance
- Ajustar hábitos de vida (ejercicio, calcio, vitamina D, alimentación)

Para las mujeres, a partir de los 65 años o antes si tienen factores de riesgo (menopausia temprana, antecedentes familiares de osteoporosis, bajo peso, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, fracturas previas). En el caso de los hombres, a partir de los 70 años, o desde los 65 años, es importante consultar con el médico.
7. Vacunas y visitas preventivas
Las vacunas son clave para reforzar tus defensas, prevenir complicaciones graves y protegerte de enfermedades. Algunas de las vacunas recomendadas en adultos en Guatemala, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, OMS, y el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, MSPS, son:
- Influenza (gripe): Cada año, sobre todo después de los 50 o si tienes enfermedades crónicas.
- Tétanos, difteria y tos ferina (Td/Tdap): Refuerzo cada 10 años.
- Hepatitis B: Si no te vacunaste en la infancia o tienes riesgo laboral.
- Neumococo: A partir de los 50 a 65 años, o antes si tienes enfermedades crónicas.
- Herpes zóster (Shingrix): Desde los 50 años.
- Covid 19: Según esquema actualizado del MSPAS.
- Virus del Papiloma Humano (VPH): Hasta los 26 años, hombres y mujeres (más si el médico lo indica).
En ciertos casos, la vacuna contra la hepatitis B es necesaria, especialmente si existe riesgo laboral o de contagio. También, desde los 50 años en adelante, se aconseja la vacuna contra el herpes zóster, que previene el doloroso “culebrilla”.
Durante el embarazo, el esquema de vacunación puede incluir influenza, TDAP (contra tétanos, difteria y tos ferina) y covid 19, siempre bajo recomendación médica. Al igual que los hombres, después de los 50 años se recomienda aplicarse las vacunas contra neumococo y herpes zóster.
¡Anticípate y dale prioridad a tu salud!
En Zona Médica contamos con especialistas para realizarte tus chequeos médicos más importantes para prevenir enfermedades. Consulta nuestro directorio y clínicas.